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Psicoterapia para menores

Tanto la infancia como la adolescencia son etapas complejas, con cambios, avances, y retrocesos.

Para los padres hay momentos de gran alegría y felicidad, pero también momentos de dudas y de preocupación.

A veces se hace difícil saber si se debe o no se debe consultar a un psicólogo. ¿Lo que le pasa es propio de la edad?; ¿Tiene que ver con su personalidad?; ¿Es pasajero?

Las dificultades, que suelen aparecer a lo largo del desarrollo de los niños y adolescentes, se manifiestan a diferentes niveles, como por ejemplo:

  • Trastornos de la conducta: impulsividad, negativismo, desobediencia, mentiras compulsivas.
  • Dificultad en el aprendizaje.
  • Alteraciones del sueño, o de la conducta alimentaria.
  • Hiperactividad o Déficit de Atención.
  • Miedos y celos.
  • Cambios del estado de ánimo.
  • Desajustes en el desarrollo.
  • Molestias físicas sin causa orgánica.
  • Control de esfínteres.

El trabajo psicoterapéutico con niños y adolescentes, implica a las personas que forman parte activa de la vida del niño. Nos referimos, principalmente, a los padres (y/o cuidadores principales), que son el apoyo fundamental y la clave del éxito de la psicoterapia, ya que son los padres los que garantizan la continuidad, fuera de la consulta, del trabajo psicoterapéutico.

¿Cómo intervenimos?

En primer lugar, se acuerda una serie de entrevistas con los padres, de 1 a 4 sesiones. Se suele pedir que acudan ambos. En esta entrevista, se clarifica el motivo de consulta. Los padres explican que es lo que les preocupa y qué han observado. También se hace un repaso general de la evolución del niño, desde el nacimiento hasta ese momento.

En el caso de adolescentes, el primer encuentro se puede hacer con los padres presentes o no. En todo caso, se consensua primero con todas las partes.

Después se inicia la exploración diagnóstica, que consiste en entender adecuadamente la problemática presentada: La relación entre el motivo de consulta, con la personalidad del niño o del adolescente, o con el momento evolutivo que vive, y como afecta todo ello en su día a día.

La comunicación con los padres será constante, y cuando sea necesario, también estableceremos contacto con los centros escolares.